domingo, 22 de agosto de 2010

EL ÚLTIMO GUIÑO

El medico La Pommeraís, había envenenado a su mujer y a su suegra con digitalina después de haberles hecho un seguro de vida para heredarlas, y fue condenado a muerte.
Cuando estaba en la capilla, se le presentó, según la leyenda, el doctor Vespeau, y le dijo: "Caro colega: Como usted sabe, hay la preocupación de que, cuando a un hombre le guillotinan, la cabeza, separada del tronco, tiene un momento de vida en que ve y entiende. Usted, como médico, creo que tendría gusto en servir de experimentación para aclarar este punto científico . Así pues, le propongo que cuando le guillotinen yo cogeré su cabeza y le llamaré por su nombre, y, si usted oye, cierra el parpado derecho".
Según la leyenda, La Pommeraís aceptó la proposición y cuando cayó al cesto la cabeza de La Pommeraís, Velpeau le gritó su nombre y la testa del guillotinado guiñó el ojo derecho.
Pio Baroja

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