lunes, 30 de mayo de 2011

BOLERO EN LA VILLA DE LOS VIEJOS

Una pareja de viejos vive en un villa acompañados por una enfermera que cuida de ellos. La pareja tiene dos hijos que los visitan con frecuencia, lo mismo que un médico de la familia, un tipo socarrón y dado a los placeres. La enfermera se incluye a si misma en el catalogo de las mujeres feas, pero no era eso lo que en algunos momentos  depresivos le hacia pensar en "montarse en un taxi con destino al otro mundo", sino la tortura por la banalidad de su existencia. "En diferentes periodos lleno mi vida con el vacío de los demás. Esto me engendra la ilusión de ser necesaria. Me motiva. Hasta que comencé a caer presa de mi propia vaciedad, que ya no conseguía llenar con el vacío de los otros".
Como se puede comprobar la enfermera era un personaje de lo más complejo, pero todo ello tiene una explicación que se va revelando a lo largo de la novela. La pareja de ancianos vive los últimos días de su existencia y lo que más intriga a la enfermera es como en los momentos de reconciliación, después de periodos de hostilidad,  los viejos se escriben cartas. Solía ser el viejo el que rompía el hielo con ellas, en las que en el sobre, escrito con hermosa caligrafía aparecía  "A mi señora Firdus aquí abajo", respondidas por la señora Firdus con un "A mi señor Irfan ahí arriba", evidentemente la villa tenía dos plantas. Cuando la enfermera se quedó sola con el viejo, para hacer más soportable la nostalgia, le hacia creer que su mujer le enviaba mensajes a través de ella, le engañaba a él y a si mi misma. "Los dos nos engañábamos el uno al otro. Sin ninguna pretensión, si hacer daño a nadie. Simplemente para hacer más soportable nuestra existencia". Algo parecido a la religión pero sin curas. Novela interesante sobre la existencia humana. Fatos Kongoli, escritor Albanes totalmente desconocido para mi. De Albania el único escritor  que conocía era Ismail Kadare. ¿Por qué, Albano, el de Romina, me parece que no era escritor?

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