martes, 27 de enero de 2009

LOS VIAJES DE LA CIGÜEÑA



Es el viaje en bicicleta del autor, Gustavo Martín Garzo, por los lugares castellanos de su infancia. Que habla de la comarca en que nació y vivió, Tierra de Campos, y de los pueblos, Villabrágima, Medina de Rioseco, Tordehumos, Villagarcía d Campos, Urueña. Y de las reflexiones que le produce el viaje por la comarca.

(...) Nunca he entendido su afán por ensombrecer la vida. La religión nos pone en contacto con los grandes enigmas de la existencia, nos enfrenta a las oscuridades del alma, debería de volvernos comprensivos con la debilidad humana. Nos debería enseñar a amar esas debilidades humanas, pues el hombre no es más que un montón de dudas y temores, y todo lo que esperamos de los demás es que si tiene una palabra correcta nos la ofrezca como harían con un pedazo de pan.

(...)Las mujeres romanas cuidaban su belleza aplicándose en el rostro rebanadas de pan empapadas en leche de burra. Popea, esposa de Nerón, se hacia acompañar en cada viaje por cuatrocientas burras de cría, con herraduras de oro y cinchas de piedras preciosas, que aseguraban con su leche caliente sus dos baños cotidianos de la mañana y la noche.

(...)Hay gentes que tienen el raro poder de imantar. Gentes sin las que el mundo andaría sin un centro que le ordenara.

(...)Tiene sus ideas pero ya no discute, convencido que no hay forma de hacer cambiar a nadie de opinión(...). La vida le ha enseñado que más vale buscar lo que se comparte con los demás, aunque a veces no sea fácil, que empecinarse en lo que nos separa de ellos.

(...)En Villagarcia de Campos hay un castillo en ruinas. Pero un castillo que, al contrario de lo que suele ser común, no está situado en un alto, sino a ras de suelo, buscando la vecindad de las casas. Perteneció a los Ulloa, y en él pasó su niñez don Juan de Austria. Que era hijo natural de Carlos V, producto de sus amoríos con una mujer soltera de Ratisbona. Cuando tenía nueve años lo trajo a España, y lo confió a aquellos nobles bondadosos, Don Luis de Quijada Y Doña Magdalena de Ulloa, sus padres adoptivos. Tenía doce años cuando lo fue a conocer Felipe II.

(...)Había entonces una vieja costumbre en el pueblo que tenía que ver con un cerdo especial: el marrano Antón. No pertenecía a nadie y gozaba de libertad. Unas veces lo alimentaban unos vecinos y otras, otros. El día de San Antón era un cerdo adulto y se rifaba entre los vecinos, y el ganador se lo llevaba a su casa. El origen de esta costumbre se sitúa en las comunidades de conversos. Comer carne de cerdo era costumbre de cristianos viejos y, como era fácil tener un marrano, los conversos compartían uno entre ellos a fin de demostrar a sus celos guardianes que vivían con arreglo a la ley.

3 comentarios:

  1. Me encanta Amancio Prada. Esta versión sinfónica, impresionante.

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  2. Pues tengo dos poemas en el blog de García Calvo , Musicados por Amancio Prada. Libre te quiero. Y que no se despierte. http://minernm.blogspot.com/2008/11/hrefhttp-www.html

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  3. Nutro grande ammirazione per chi come te ama la lettura, in particolare le poesie.

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