martes, 13 de enero de 2009

EL VIZCONDE DEMEDIADO


















Busca a tu complementario,
que marcha siempre contigo,
y suele ser tu contrario.

Antonio Machado



En el blog Buridán, un comentario sobre la amabilidad y la bondad me hizo recordar una fabula de Italo Calvino, el Vizconde Demediado.

El Vizconde Medardo de Terralba es enviado a combatir contra los moros en Bohemia. Y fruto de su ardor guerrero y de la inexperiencia salta delante de la boca del cañón y una bala lo parte en dos mitades simétricas.
Una mitad regresa a Terralba y se dedica a condenar a muerte, incendiar casas, destruir cosechas, y sobretodo seccionar por la mitad todo lo que cae en sus manos, convencido que lo auténtico y verdadero sólo se encuentra en las fracciones.
Pero aparece un segundo Medardo, la otra mitad. Es el bueno, poco menos que un santo. Y entabla una disputa con la otra, la mala, en la que cada una se dedica a destruir las obras echas por la otra, unas "buenas" y otras malas. Las consecuencias las sufren los habitantes de Terralba, con tanto hacer y deshacer.
La moraleja del Vizconde demediado es que en todo ser humano hay una parte buena y otra mala y que las dos unidas producen el equilibrio.
Al hilo de esta fabula, me viene a la mente una anécdota del conde de Romanones que era dueño de medio Guadalajara, y un día se le averió el coche. El conductor descendió del mismo y pidió ayuda a un pastor, que a su vez llamó a un arriero que cuidaba de sus caballerías ¡Romanones, Romanones! Desde el coche seguía la escena Alvaro de Figueroa, conde de Romanones, que preguntó al pastor ¿por qué le llama Romanones? "Porque es un hijo de Puta", fue la respuesta. El conde que tenía sentido del humor, fue él quien contó la anécdota. (Romanones fue jefe del Gobierno y alcalde de Madrid).



3 comentarios:

  1. buen politicu el conde de Romanones , por lo menos tenia sentido del humor, que ye lo menos que deben de tener los politicos

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  2. Se cuenta otra maldad del conde de Romanones: "Que hagan otros las leyes, que ya haré yo los reglamentos", queriendo decir que dejaba para otros las palabras mayores y ya se encargaba él de llevarlas a la práctica de la manera que le viniera en gana

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  3. no digo nada que después todo se sabe

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